domingo, 8 de febrero de 2015

Ramiro Calle. Entrevista íntima y personal.

    Nombrar a Ramiro Calle es leer en subtítulos: Yoga.
    Pero hay mucho más...
    Fue pionero de dicha disciplina en este país y dirige un centro de yoga desde el año 1971 llamado ¨Shadak¨. Ha escrito más de doscientos libros, y fue en esta faceta donde tuve mi primer contacto con él y su transmisión de la enseñanza.
    Nos remontamos allá por el año 2007, donde comenzaba a sentir atracción por sus libros. Era una
época de mucha sed de autoconocimiento, pero también de mucha desorientación y de ir dando pasos sin saber a dónde. Al principio todo lo relacionado con el yoga me asustaba, quizás por los prejuicios o por miedo a toda esa relación que siempre carga con lo sectario. Pero al detectar un libro llamado ¨El arte de la paciencia¨ sentí esa especie de flechazo indescriptible. Me sorprendió que alguien escribiera un libro sobre una virtud que siempre valoro mucho, e impulsivamente me hice con un ejemplar. Cuando lo leí sentí cierta familiaridad en sus palabras, golpes de luz, cómo una pieza encajaba con otra... No si también, por aquel entonces, no disponer de cierta capacidad para comprender otras muchas cosas. Pero la semilla había caído en terreno fértil y debo reconocer que sentí una mezcla de alivio, esperanza, reencuentro y por qué no, felicidad.
    Era una sensación de: ¨O él me entiende a mí, o yo le entiendo a él¨. Y cuando uno está sumido en pleno rastreo siempre es reconfortante vislumbrar una luz por muy pequeña que sea.
    Seguí leyendo sus libros y de nuevo la tranquilizadora experiencia de sentirse comprendido ante una de las dimensiones más angosta y desertizante que un ser humano puede experimentar: la ansiedad. De nuevo un plano vacío volvía a convertirse en mapa, y ahí, en esa etapa o escalón, fue cuando empecé a observar todo lo relacionado con el yoga desde otra perspectiva.
    Para más casualidad, al tiempo, mientras ojeaba en una sección de libros de un comercio de Madrid, veo que a mí lado está él haciendo exactamente lo mismo. Visceral e impulsivamente le saludé, y él con una sonrisa me atendió. En ese encuentro fugaz y donde uno siente la ¨causalidad¨, decidí acudir a su centro para practicar yoga.
    Siete años a día de hoy llevo siendo alumno suyo. Ni qué decir tiene su influencia a la hora de despertar mi faceta de escritor. Han sido, son, y espero que haya muchas más, las preguntas que le realizo en clase.
    Le considero una persona lúcida y despierta, con una mirada profunda, mente abierta y en donde parece que al exponer su charla en clase, debido a que son panorámicas y extensibles, vayan dirigidas a uno, descomponiendo tus creencias y patrones, y dejándote con la responsabilidad de organizar de nuevo tus puntos de vista. Es un sabio en vida en el que todos deberíamos ¨aprovecharnos¨ sin caer en idolatrarle, pero sí poder exprimir su experiencia para facilitar el tránsito en el camino que deseamos recorrer.
    Se me ocurre entrevistarle y hacerle un reportaje para el blog, ya que se cumple el cuarto aniversario de ¨En busca del Ser¨, nombre ¨prestado¨ precisamente de uno de sus libros. Pero no quería hacerle las típicas preguntas, quería llegar más hondo, algo más íntimo y personal. Conocer a un Ramiro lejos de estereotipos y atravesar lo que ya todos conocemos de él.
    Por ello y mucho más, le propongo esta entrevista. Observo que reacciona con mucho contento, con la ilusión de un niño, cuando el verdaderamente agradecido debería ser yo. De nuevo me descoloca porque habrá concedido miles de entrevistas a lo largo de su vida y de nuevo, con esta, le consigo ilusionar.
    Es difícil recopilar las preguntas. Es difícil aglutinar la infinidad de curiosidades. No descarto preguntas en función de si le va a parecer bien o mal. Me atrevo a conservarlas.
    En la entrevista observo a un Ramiro muy curtido, contemplativo y mostrando una lúcida indiferencia por temas que, para otros, podían ser inquietantes. Le noto afincado en sí mismo pero sin salirse de la vida, sin dejarla de lado, sino zambulléndose de lleno con una actitud humilde y accesible que ya muchos otros quisieran. No es una pose ni el disfraz de un personaje creado, sino el resultado de un trabajo interior que nadie ha podido hacer por él.
    Por mi parte he logrado realizar lo que me propuse, es decir entrevistarle, como un tributo a su aportación y legado.
    Espero que este homenaje, tanto a él como a los seguidores del blog, guste tanto como a mí el proceso y desarrollo del mismo.
    De todo corazón, que lo disfruten...

Raúl Santos - ¿Cómo es un día en la vida de Ramiro Calle? ¿Cómo desarrollas tu sadhana?

Ramiro Calle -Mi vida es muy simple. Una vida muy normal. Escribo, atiendo personas que me necesitan, doy tres clases diarias de yoga, contesto correspondencia, y hago hatha-yoga y meditación. A veces veo a los amigos y charlamos sobre temas muy diversos. También conecto con gente de otros países que me piden consejos muy diversos. Llevo una vida de plácida rutina, pero la Búsqueda siempre está presente, siempre.

R S- ¿Cuánto tiempo le dedicas a tu meditación diaria?

R C-Trato de meditar todos los días, una hora o más, según las circunstancias, pero desde luego trato de estar meditativo en la vida diaria. En fines de semana o vacaciones, si puedo, intensifico. También trato de hacer hatha-yoga todos los días, todos.



R S- ¿Qué sería de Ramiro Calle si no existiese el yoga?

R C-  Siempre he dicho que si no hubiera sido por el yoga, a ver si no hubiera acabado en una clínica psiquiátrica. Yo era un niño con una psicología muy difícil y luego fui un adolescente y un joven muy atormentado. El yoga me llegó cuando yo tenía 16 años, de la mano de un gran buscador llamado Rafael Masciarelli. Fue mi salvación en muchos sentidos. Por eso trato de devolver lo que yo recibí.

R S- ¿Cómo fueron los comienzos del centro de yoga? Si a día de hoy todavía a quien lo ve como una secta, no quiero imaginar en plena dictadura. ¿Te pusieron muchas trabas?

R C-Iba a abrir una librería de orientalismo. Mi primera mujer, Almudena Hauríe, era otra gran buscadora y teníamos esa idea. Pero al final encontramos el piso en el que sigue estando el centro de yoga y emprendimos la gran aventura. Almudena siempre ha tenido unas dotes fabulosas para practicar las posturas del yoga, además de ser una gran meditadora. Empezamos en enero de 1971, sin saber cómo resultaría todo. Y aquí sigo, ya ves. Más de cuatro décadas y han pasado por el centro de yoga medio millón de personas. Eran tiempos muy difíciles para el yoga. No se podían conseguir libros y yo los pedía a Hispanoamérica, Francia e Inglaterra. Nadie sabía lo que era el yoga, solo poquísimas personas. Ahora está la yogomanía, y el yoga ha sido por muchos desvirtuado y falseado. El supermercado espiritual.

R S-¿Has pensado alguna vez escribir un libro sobre anécdotas de Shadak?

R C- Hay infinitas anécdotas, porque son cuarenta y cuatro años. Pero ¿quién lo iba a editar? La mejor anécdota, si lo queremos decir así, es que durante dos años tuvimos una sola persona en uno de los horarios. Y que luego habrían de pasar medio millón de personas por el centro. Hoy el yoga se ha extendido sobremanera, pero hay que tener cuidado con la yogomanía y los pseudoyogas.

R S - ¿Cómo haces para escribir tanto? ¿Cómo o en qué te inspiras? ¿Estructuras o te dejas llevar por la inspiración?

R C- No estructuro. Siempre he tenido una gran disciplina en este sentido. Ya sabes, como escritor que eres, cuando la inspiración baje, que te encuentre escribiendo. La inspiración cuenta, pero la disciplina aún más. Donde me dejo más llevar por la inspiración es en las novelas.

R S- ¿Escribes sólo frente al ordenador o eres de llevar papel y bolígrafo?

R C- No, solo frente al ordenador. Sin saber la mayoría de las veces qué va a salir.

R S-¿Cuántos libros puedes llegar a leer, por ejemplo, en un mes?

R C- Según qué libros, pero media docena al menos, seguro. Hay libros que los releo diez veces o más. Un buen libro es un maestro.

R S- Cuando uno se inicia en la búsqueda de autoconocimiento, a ojos de los demás, parece que pierde de un plumazo todo el derecho a enfadarse o mostrar signos de inconformismo. ¿Qué opinas de ello? ¿Te ocurre a menudo?


R C-He ido cambiando mucho. Pero la insatisfacción sigue asomándose, porque uno quiere que el alcance espiritual sea mayor. No suelo enfadarme, es un gasto de energía que no deberíamos permitirnos. La ira nos hace sus esclavos. Mal negocio.

R S- Aunque no quiero ni te voy a pedir que lo expreses, ¿tienes alguna ideología política o te mantienes al margen de todo ello?

R C- Krishnamurti decía que los políticos no son de fiar. Concuerdo. La mayoría no lo son. Solo ego, afán de poder y autoimportancia. Babaji Shivananda iba más allá y decía sobre ellos: "Caca de vaca".  No hay políticos por lo general, sino malversadores de la política, gente muy fatua e hipócrita. Hay honrosas excepciones, aunque nombro: Gandhi, Luther King y Mandela.

R S- ¿Cómo reconocer nuestro ser real estando tan inmersos en tanta productividad, competitividad, responsabilidades…?

R C- Hemos hecho de esta sociedad, como dijera Sri Anirvan, un erial y un estercolero. Donde hay competencia no puede haber compasión. ¡El gran prostíbulo! En el centro del tornado está el espacio de quietud, es decir, en la naturaleza profunda y quieta que yace en uno. Hay que desbaratar las estructuras del ego; dinamitar su espesa burocracia. Humildarse. No humillarse, pero sí humildarse.

 R S- ¿Cómo podemos adaptar un ejercitamiento espiritual (sadhana) en la actualidad contemporánea y urbanita, cuando muchas veces de lo que menos disponemos es de tiempo?

R C- Yo soy un yogui urbanita, básicamente, que trata de seguir aquello que recomendaba Buda: "Sosegado entre los desasosegados". La Búsqueda es siempre difícil, para los más activos y para los más contemplativos, para los que viven en sociedad o se aíslan. No hay atajos para llegar al cielo.

R S- ¿Cómo seguir siendo individuos aun perteneciendo a una sociedad en la que parece que está todo orquestado para que no pensemos por nosotros mismos?

R C- Aprendiendo a discernir y a salirse del circuito de los viejos patrones, condicionamientos, modelos y esquemas; desmantelando lo que no somos y es adquirido para recuperar lo que somos. Para eso se nos han propuesto las vías espirituales y los métodos o herramientas.

R S- ¿De qué manera puede servir el yoga, o la enseñanza, en casos tan extremos como ser víctima del terrorismo, de una violación, bullying en los niños…?

R C- Afrontar todo eso es un verdadero yoga, sin desmayar psíquicamente. La vida es la gran maestra, la mentora a veces que nos hace aprender con mucho dolor. La ecuanimidad es el secreto para muchas veces no enloquecer ante tanto espanto creado por el ser humano. Es que somos homoanimales y tenemos que seguir la senda para humanizarnos.

R S- ¿Cómo diferenciar integridad de ego?

R C- Lo mejor con respecto a lo que exacerba el ego es no creérselo. El gran falsario del ego sólo quiere afirmarse y desarrollar sus enfermizas tendencias narcisistas. Hay que quitarle el alimento que le permite engordar.

R S- ¿Alguna vez has querido arrojar la toalla en tu propia búsqueda?


R C- Bastantes, sobre todo cuando era un romántico de la Búsqueda y esperaba resultados más rápido o cuando uno comprueba con lucidez hiriente que va cometiendo error tras error. Pero aquí hay que recordar el adagio: "El mismo suelo que te hace caer es en el que tienes que apoyarte para levantarte". La larga marcha de la autorrealización a veces se hace insufrible e interminable, pero si uno ha sido llamado interiormente, si en uno se ha activado el mecanismo de la Búsqueda, nada se puede hacer.

R S- ¿Qué extraerías como aprendizaje más relevante después de tantos años de rastreo interior?

R C- Acabo de escribir un libro llamado ¨LO  QUE APRENDI EN CINCUENTA AÑOS¨. Claro que podría escribir otro diciendo lo que no aprendí. El sabueso no debe dejar de rastrear. Cada paso es la meta, cada momento es la inspiración. La compasión lúcida o la lucidez compasiva es lo más esencial. Y desde luego el sadhana, o sea la práctica.

R S- ¿Qué despierta en ti la muerte? ¿Miedo, aceptación…?

R C- Como escribí detalladamente en mi libro ¨EN EL LIMITE¨, ya estuve bastante cerca de ella. Ante la muerte todo palidece y ante la muerte los más intrépidos tiemblan. El apego está siempre de por medio y el maldito ego que se rebela y es un tirano. Pero a cada momento estamos muriendo. Hay que aceptar, rendir el ego, entregarse, dejarse ir.

R S- Sabes que eres una referencia para muchas personas. También eres muy amado o muy refractado. ¿Cómo llevas que te idolatren o te consideren un maestro?

R C- Raúl, soy como un muerto a halagos e insultos. Unos te halagan y esos mismos te pueden luego insultar, y al revés. Todo es carnaval y lo peor es creérselo. Ya no me creo ninguna de esas manifestaciones. Muchos me detestarán, seguro, sin conocerme siquiera, y otros me adoran sin saber casi nada de mí. La rueda de la vida que no cesa. Amores y odios, afectos y desafectos, pero hay que ponerse en el cubo de la rueda y saber estar en paz.  Inevitablemente soy un referente, eso no lo puedo negar, aunque a veces se paga un diezmo, pero fui uno de los pioneros del yoga y a veces uno entra en el terreno de ser controvertido. En fin, ojalá pueda decir un día como Buda: "Los demás me insultan, pero yo no recibo el insulto". Ser un yogui urbanita, con una vida más o menos normal, levanta suspicacias; pero por fortuna nunca me he dejado meter en el papel de gurú, que me produce alergia.

R S- ¿Qué tiene el momento de duermevela o desvelo en la madrugada que trae una manera tan directa de sentir la realidad, totalmente lejana a la que percibimos de manera común?

R C- Es un encuentro al desnudo con la realidad más profunda y con uno mismo. Nos desenmascaramos, nos damos cuenta de las bagatelas, lo banal, lo accesorio, lo superficial. Se produce un toque de consciencia y todo palidece ante el sentimiento de la finitud de este falsario que es el ego. No hay dónde asirse, donde agarrarse, dónde no sentirse en lo vacuo sin falsos asideros o amortiguadores.

R S- A veces, uno se siente que ha alcanzado la claridad mental, donde nada ni nadie le puede afectar, con mucho poder interior y capacidad para fluir. Pero de repente todo se desmorona y volvemos a nuestra parte más sufrible y neurótica. ¿Tiene explicación estas oscilaciones? ¿Por qué no nos quedamos anclados en ese estado de lucidez una vez lo hemos conseguido y retornamos tan fácilmente a nuestra fricción interior?

R C- La mente vieja siempre imponiéndose y frenando la mente nueva. Los condicionamientos y códigos, el bucle repetitivo del apego y la aversión. El ego velando el Yo, lo adquirido ocultando lo Real.

R S- ¿Son la insatisfacción y el descontento dos factores intrínsecos del buscador?

R C-Totalmente. Son una energía muy poderosa si sabemos encauzarla bien, son un motor, un empeño, un afán, una voluntad de ser lo que nunca hemos dejado de ser. Uno siente que no está completo y quiere completarse.

R S- Son muchos los libros que nos insisten en estar siempre positivos, pero ¿pueden llegar a convertirse en un autoengaño o un freno para autoconocernos?

R C- La mayoría son un autoengaño, un placebo, un analgésico espiritual. Lo que hay que estar es en la lucidez y la compasión, no en ideas, conceptos o incluso la obligación de ser feliz. No busco la felicidad, busco la paz interior.

R S- Cuando uno se siente a punto de desfallecer ¿puede ser necesario suspender intencionadamente el sadhana, tomándolo como un paréntesis y retomarlo más renovadamente?

R C- Bueno, si tienes sed, ¿puede ser necesario suspender la ingesta de agua? El sadhana es el soporte, el refugio, la dirección, el  apoyo. Se puede aflojar, sí, como el que sube por una empinada cuesta y se detiene para tomar resuello y proseguir.

R S- ¿Es necesario tocar fondo para nuestro crecimiento personal?

R C- No pocas veces se toca fondo. Caes y te levantas. Te despistas y regresas a la senda. Tropiezas, te caes, y te incorporas. Las dificultades juegan un gran papel, aunque no las queramos. El veneno hay que transformarlo en néctar. No es fácil. Hay que convertir el sufrimiento inevitable en consciente, como una pértiga para dar un salto más alto.

R S-¿Son la desrealización y la despersonalización atisbos de una realidad que se nos escapa y que nos ofrecen un ¨toque¨ para que vislumbremos algo que está tras lo aparente?

R C- Si no nos espantan o producen ansiedad pánica, pueden ser rendijas a otro tipo de percepción, a la captación de lo relativo y el vacío.

R S- Si pudieras elegir solamente a uno, ¿cuál sería el maestro espiritual que entrevistarías?

R C- Permíteme tres: Buda, Lao Tse, Jesús.

R S-¿Qué opinión te merece la ¨hipocresía espiritual¨ donde todo se soluciona diciendo que es por culpa de tu ego, o donde para ser espiritual hay que disponer de ciertos requisitos o alcanzar ciertas posturas? ¿Nunca pensaste en formar a profesores?

R C- No hay peor orgullo que el espiritual En el ámbito espiritual hay muchas personas que o alimentan, y alardean de sus conocimientos o van de iluminados, se envanecen, son solemnes y alardean. ¡Falsarios! Jamás pensé en formar otros profesores que no hayan sido los que dan clase en mi centro. La formación de profesores se ha vuelto un gran negocio en el supermercado espiritual y no se previene a los que se quieren formar, de que va a haber más profesores que alumnos, que no podrán ganarse así la vida (y muchos dejan su trabajo para ello), que habrá centros les explotarán pegándolos miserablemente y no les asegurarán. Yo no entro en ese juego perverso, como cuando me han querido nombrar presidente de una federación o cosas así. Politiquéos que no deberían estar en el yoga jamás.

R S- ¿Cómo afronta y ve el futuro Ramiro Calle? ¿Qué proyectos tienes entre manos?

R C- ¡Ah!, ¿pero hay futuro? Ya apenas escribo. Trato más ahora en estar que en hacer, en ser que en enredar. A veces, como sabes, llevamos la maleta encima en lugar de depositarla en el suelo del tren y que él la lleve. Menos pensar y más conectar con lo que es. Más indulgencia, más humildad, más mirar el transcurso de los acontecimientos con ecuanimidad.

R S- ¿Algo que quieras expresar libremente y con total libertad?

R C- Si a nadie le gusta sufrir, ¿por qué causamos tanto daño a los demás? Somos un yo-robótico y hay que hacerse consciente y virtuoso, saber amar, alimentar el propósito de no dañar a seres humanos ni animales. ¡Qué de atrocidades hace el homoanimal que somos, qué espanto, qué vergüenza, qué desdicha! Todo está dicho, pero nada está hecho. Sin el homoanimal este planeta sería un paraíso, por lo menos no se añadiría sufrimiento al sufrimiento. Todo se fagocita, pero por lo menos seamos más respetuosos y superemos la mezquina autoimportancia. No creo en ninguno de los "valores" que propone esta sociedad hipócrita y alienada. Soy un ácrata sin acrimonia. Soy un simple intermediario gnóstico que pasa a los demás enseñanzas que a él tanto le han ayudado.




    Muchas gracias Ramiro por dedicarnos tu tiempo. Siempre te estaré agradecido. Gracias por ser como eres y espero que hayan disfrutado todos los lectores de esta entrevista convertido en homenaje para ambos, es decir, tanto para Ramiro Calle, como para los propios seguidores. Espero que ya sepamos todos un poquito más de un Ramiro más íntimo y personal, y nos siga inspirando en la Búsqueda del Ser
    Creo que ha sido una muy buena manera de celebrar el cuarto aniversario del blog.
    Ahora sí que puedo decir que he cumplido una expectativa muy alta, y en la cual, creo haber sido portavoz de muchos a la hora de realizar las preguntas.
    Espero seguir disfrutando de tu experiencia y sabiduría.


                                                                 ¡¡Gracias Maestro!!













.

jueves, 8 de enero de 2015

El consuelo social.

    ¨El consuelo social¨ es el nombre que le he acuñado a esa respuesta curiosa que recibimos en un entorno social, lejos de convertir una comunicación, en una genuina empatía.
    En sociedad pueden suceder dos cosas: que bien entremos en un círculo de queja continua social y se retroalimente la conducta; o bien, que el derecho a expresar una disconformidad o la necesidad de ser comprendidos y escuchados se nos deniegue y se nos imponga una visión de gratitud, lejos de un verdadero sentimiento de agradecer analizado en frío y supeditado por un balance equilibrado de nuestras circunstancias.
    EL consuelo social es aquella respuesta que no ha filtrado la disconformidad del otro, no ha penetrado en la cuita en sí, y mucho menos, su interlocutor se ha puesto en la piel de la persona. No se trata de alimentar la pena ni mucho menos, ni de entrar en un círculo vicioso dando poder a una persona victimista, pero de lo que sí se trata es de no dejar en un plano tan secundario la necesidad de ser comprendido relevándolo por un consuelo, en ese momento innecesario, pero que tiene que cubrir lo suficiente como para que no se genere ese sentimiento de malestar.


    Se convierte en un tipo de respuesta ya configurada, propulsada antes de que el otro termine de sentenciar su -vamos a decir- desdicha. Es a modo de hacer ver lo que ya se tiene en vez de lo que no, pero en este artículo no cuestionamos el lúcido y sabio asesoramiento, sino el parcheante y estéril consejo.
    La persona se siente aún más incomprendida, pues ve que cae en un saco roto, y que no es digna de expresar una discriminativa reclamación porque goza de privilegios que no valora tanto como el que sí se lo hace ver. Es un pulso entre lo que se siente y lo que se debe, entre bajar la cabeza y negarse el derecho a reclamar algo por el simple hecho de disponer de esto otro.
    ¿Por qué es un consuelo social? Porque donde más se sucede es en actos sociales, reuniones, etc... Más grave puede ser aún cuando quien se expresar roza algún tipo de depresión, o no digamos la famosa ansiedad que tanto prejuicio crea. Es a modo de ¨No te quejes por tus lágrimas que al menos tienes un pañuelo donde secarte¨.
    Insistimos de nuevo en saber diferenciar las cosas con coherencia. Sí

que es cierto que muchas personas necesitan una activación para salir de ese estado de queja continua y autolamento, pero muchas son otras que se encuentran con un muro rudo y rígido que no es capaz de ablandarse para ofrecer un verdadero consuelo, un reconfortamiento, o un cálido abrazo, necesario en ese momento y no una lógica aplastante retirada de una verdadera empatía.

    Era Buda quien decía: ¨Si no tienes nada mejor que decir, guarda el noble silencio¨. Y mejor puede ser en muchas ocasiones compartir un silencio cómplice, que rellenar el mismo de frases comodín, o de argumentaciones inconsistentes.
    La persona que se sirve de ello no ha captado una esencia a la hora de comunicarse, no están al mismo nivel de entendimiento, pues su respuesta es automática y carente de visión amplia y panorámica. Trata de quitarse de en medio la responsabilidad de ponerse unos zapatos que no son los suyos, y todavía más, tratar de dar algún paso con los mismos.
    Tratemos de ser equilibrados a la hora de restar importancia a los problemas ajenos. A veces, si estuvieran sobrepuestos sobre nuestros hombros es cuando entenderíamos su verdadero peso. Hagamos por ver algo más que el problema en sí, sino todo lo que le envuelve, porque será entonces cuando nos podamos colocar en el sitio del que se expresa.


    No hagamos de la sociedad un gran diván que mire hacia una pared. Miremos de frente, a los ojos, sintamos la profundidad a la hora de aportar algo más que un consuelo frívolo y calculado. Convirtamos la comunicación en algo más que un intercambio de parecer, sino en un acercamiento donde todos los sentimientos tengan, por derecho propio, margen para expresarse y, más importante aún, cabida dentro de un intercambio de opiniones.






martes, 23 de diciembre de 2014

Promoción navidad.

Esta navidad regala espiritualidad y autoconocimiento.





¿Quieres un ejemplar firmado y dedicado por el autor?
                                                      Aprovecha la promoción de navidad:
                                  ¡¡Gastos de envío gratis!! (España)

Ponte en contacto: raulyogos@gmail.com

Desde este blog deseamos unas felices fiestas y que el espíritu navideño perdure todo el año!!


Gracias a todos, y a vosotros especialmente, seguidores y lectores, por el tiempo que dedicáis a que  juntos indaguemos la búsqueda del Ser.



lunes, 15 de diciembre de 2014

Promoción de autor en el portal web ¨Universo la Maga¨.








lunes, 1 de diciembre de 2014

Entrevista a Sensei Mario Neri

    La era de la tecnología facilita la interconexión con más personas de lo que nunca hubiéramos imaginado. Y es de agradecer poder crear vínculos al otro lado del charco.
    Hace tiempo que quería retomar las artes marciales, algo que de pequeño practicaba y dejé por completo, y que de nuevo volvía a sentir atracción, pero cómo no, ligado a la búsqueda interior y de autoconocimiento. Y ahí que me topo con vídeos de un maestro mexicano que da esa inclinación a utilizar las artes marciales como vía de autodesarrollo. Es difícil encontrar este tipo de perfiles, pues el binomio de crear un punto de unión entre dos senderos que a priori parecen paralelos, no es nada fácil.
    Pero Mario Neri es un hombre singular. Entrena artes marciales desde hace más de treinta años. Es maestro, investigador, escritor y conferenciante. Su misión como maestro es contribuir a que los jóvenes
y practicantes modernos vivan conforme a los principios y virtudes más elevados del arte marcial. En su tiempo libre, dirige un ¨dojo virtual¨ por internet, en donde imparte lecciones gratis a personas de todo el mundo, para promover la difusión del arte marcial,su belleza y sus valores.
    En su ¨dojo virtual¨ hay una gran variedad, aparte de meditaciones guiadas, vídeos, documentales y clases.
    Me encanta la manera en que liga la espiritualidad con las artes marciales, y por ello, me decidí a entrevistarle. Anteriormente a la propuesta, tuvimos algún intercambio de impresiones vía mail, y ante su actitud cercana, amable y presta, le informé de la idea de hacerle un reportaje en el blog, ya que me parecía muy importante darle a conocer entre los seguidores, y romper así esa creencia de que la práctica marcial es ruda y únicamente competitiva.
    A continuación, plasmo la entrevista donde podréis apreciar la experiencia de un trabajo interior y disciplinado, y donde el afán de compartir con los demás es evidente en cada respuesta dada. Es el suyo un testimonio muy importante, con los pies en el suelo y sin alejarse del trabajo diario y sin dar la espalda al crecimiento interior.
    Espero que os guste el resultado final y lo disfrutéis.

-         Querido Mario, ¿cómo fueron tus inicios y qué te llamó la atención de las artes marciales?

-         Empecé a entrenar Kárate a los 11 años. Luego encontré el Ninjutsu cuando tenía 14 y ya no pude dejarlo. Me llamaban la atención de las artes marciales, sus movimientos, soñaba con aprender a moverme como los actores de las películas; y también me llamaba la atención su parte mística. No sé por qué, pero desde muy chico se despertó en mí el anhelo espiritual, quería practicar meditación, saber más sobre mística, y me llamaba mucho la atención cómo se abordaban estos temas en las artes marciales.

-         ¿Qué relación encuentras entre las artes marciales y la espiritualidad?

-         Las artes marciales y la espiritualidad, siempre han sido complementarias. Buda implementó las artes marciales como parte de la disciplina espiritual, porque descubrió que a los monjes les faltaba carácter y vigor. La verdadera práctica espiritual es en realidad muy ardua, requieres de mucha energía y fuerza física, y las artes marciales son perfectas para hacerte fuerte, vigoroso y resistente para la práctica espiritual. 
      Desde otra perspectiva, los dirigentes de ejércitos antiguos en oriente, descubrieron que la guerra volvía malas personas a los soldados. Así que decidieron darles doctrinas espirituales como parte de su formación militar, con la finalidad de hacerlos personas más humanas, y no solo máquinas de matar.
Un monje o un practicante espiritual, sin importar a qué enseñanza pertenezca, es un guerrero. La espiritualidad es una guerra interior para la cual necesitas mucha fuerza bruta, que a su vez, necesitas mantener bajo control. Las artes marciales te ayudan a conseguir eso.
Por el otro lado, si solo eres practicante de artes marciales y no sigues ninguna práctica espiritual, te puedes volver mala persona. Las artes marciales te dan poder, el poder de lastimar, te dan carácter y el poder de liderar a otros. Esos poderes deben ser usados con responsabilidad. La práctica espiritual le da al practicante marcial, auto control, le proporciona una conciencia moral alta, le da empatía, compasión y por lo tanto, el poder para controlar su poder.
La espiritualidad y la guerra son dos caras de una misma moneda.

-         ¿Cómo es un día en la vida de Mario Neri?

-         Me encantaría compartir un sábado de mi vida… Los sábados tengo 2 clases. De 8 a 10 con mis alumnos avanzados, y de 10 a 12 con los principiantes. Desde una noche antes preparo todo mi equipo, todo lo que me voy a llevar. Así que en la mañana salgo de mi casa, prácticamente cruzo la calle y me meto al bosque, dispuesto a dar mi clase. Me fascinan esas clases, me encantan mis alumnos. Es muy divertido convivir con ellos. Reímos muchos durante la clase. Muchos de ellos se quedan las 4 horas a entrenar. A algunos los conozco desde que eran niños y me encanta ver cómo sus vidas van floreciendo, y cómo se hacen cada vez más fuertes y diestros, no solo como practicantes, sino como seres humanos. Al terminar la clase solemos ir a comer juntos. No van todos, solemos ir casi siempre unos 6 ó 7, pero siempre es súper ameno, divertido y vivificante convivir con ellos. Son personas tan alegres e interesantes, que la tarde se nos va como agua. Hay veces que nos quedamos hasta en la noche “filosofando” y hablando de nuestro proceso espiritual personal, compartiendo ideas y puntos de vista que nos enriquecen a todos. Al regresar a mi casa, reviso mis correos y convivo un rato con mi comunidad virtual. Me sorprende mucho la enorme cantidad de personas que hay alrededor del mundo, deseando compartir sobre artes marciales, y abiertas a intercambiar ideas. Me encanta interactuar con todas estas personas. ¡Creo que yo he aprendido más de ellas que ellas de mí! Así que me encanta este tiempo para convivir con personas que se parecen a mí y que comparten mi pasión. Después de interactuar con mi comunidad, ya en la noche, me pongo a editar mis posts para las Redes del siguiente día,  me pongo a trabajar con la edición de algún vídeo o me pongo a escribir para el blog. Depende de cuál musa me venga a visitar ese día, ja, ja… Ya entrada la noche (porque soy muy desvelado), si todavía estoy de humor, veo un película o el capítulo de mi serie favorita, o simplemente me tumbo a escuchar música. Así es más o menos un día de mi vida. Hago lo que amo, lo que me apasiona y me siento muy feliz y agradecido por ello, porque esto es justamente lo que quería hacer cuando era niño. Estoy viviendo mi sueño y cada día de mi vida me regocijo en ello cada vez más y más.

-         En las artes marciales se combinan agilidad, fuerza, coordinación, destreza y confrontación en la lucha. ¿Son necesarios estos valores para enfrentar la vida?

-         Tengo un alumno y amigo que es alpinista, y para mí, él es todo un ninja, todo un guerrero. Nunca antes había entrenado artes marciales hasta que llegó conmigo, pero me doy cuenta que gracias a través del alpinismo, él desarrolló una actitud que le permite enfrentar la vida de tal forma que es un triunfador. Lo he visto enfrentar situaciones en su trabajo que harían perder la calma a cualquiera y él las resuelve con facilidad. De hecho, es como el solucionador de problemas grandes en su empresa. ¿Sabes? Es como el personaje ese de Cobra de la película de Silvester Stallone. Ese que decían: “¡Oh, este problema ya se nos salió de las manos, llámenle al Cobra!”, ja, ja… Él tiene esa habilidad. Sabe ser encantador cuando se requiere para ganarse la confianza de un cliente difícil y sabe ser rudo con algún cliente abusador a la hora de una negociación. Yo creo que él desarrolló ese tipo de carácter gracias a los desafíos para los que se entrenó y que ha enfrentado en la montaña. ¡Las artes marciales también te dan eso! Así que sí, yo creo que lo que el entrenamiento es capaz de darte, es necesario para saber enfrentar los desafíos de la vida.

-         ¿Qué debe esperar un alumno de su maestro?

-         Tu pregunta es muy interesante, porque en efecto, yo creo que es importante saber qué esperar de un maestro o mentor. Yo soy alguien que ha tenido muchos mentores en distintas áreas de su vida. He tenido varios maestros de artes marciales. Tuve varios jefes que fueron mis mentores. He tenido mentores espirituales y también de negocios. Los buenos mentores no son baratos, así que cuando tengo un mentor yo trato de “sacarle el mayor jugo”. Espero de él que sea sincero conmigo, que me hable directo, que me ayude a crecer, que me muestre mis fallas, y que me ayude a superarlas. Espero que me diga la verdad y que me esté siempre empujando a ser mejor. Tuve un alumno que era 4º Dan de Kárate, me convertí en su mentor personal por un tiempo, y él me veía con mucho respeto. En una ocasión, estando en su Dojo, recibí una llamada en vídeo conferencia de mi mentor de negocios. Había estado trabajando con él, que debía hacer unos cambios que no había hecho, y cuando se lo dije, mi mentor empezó a regañarme y a gritarme enfrente de mi alumno. No lo estaba haciendo de una manera déspota, al contrario estaba siendo amigable, pero firme, como te hablaría con la verdad un buen amigo. Me estaba diciendo cosas como: “Mario, no seas tonto, tienes qué cambiar, tienes que dejar la zona de confort y hacer lo que te propusiste, ¡ya cambia!, ¡hazlo ahora! ¡¿Qué estás esperando?!”... Cuando colgué la llamada, mi alumno estaba con los ojos y la boca abiertos, porque dice que nunca se habría imaginado que alguien me hablara así. Yo le contesté: “Para eso le pago, para que sea mi mentor y me empuje hacia donde no me atrevería yo solo”… Así que yo creo que eso es lo que debes esperar de un maestro, aunque también debemos asegurarnos de estar con el mentor correcto, con alguien que está donde quieres estar, con alguien sabe lo que está haciendo.

-         ¿Cuál debe ser la actitud de un alumno?

Yo creo que primeramente, un alumno debe ser selectivo y saber cuestionar, antes de ser obediente y sumiso. Solemos creer que hay que ser sumisos y hacer todo lo que el maestro dice, pero la verdad es que hay que buscar evolucionar y no conformarnos con lo que nos dice el maestro siempre. Esto no significa ser groseros o irrespetuosos con él. Un buen maestro sabrá cómo canalizar tu hambre por aprender, y tendrá la humildad para decirte si no sabe algo. Los mejores maestros que yo he tenido eran así, estaban abiertos al cambio y sobre todo estaban abiertos a que a que el alumno también tiene la razón y no solo ellos. El verdadero conocimiento se descubre con la colaboración de todos, alumnos y maestros, por eso, la actitud de un alumno (para mi punto de vista), debe ser una combinación entre el respeto y el saber cuestionar hasta que obtengas las respuestas que estás buscando.

-         ¿Cómo actuar ante el acoso o la manipulación?

-         Tal vez nos cueste trabajo comprenderlo, pero esta sociedad es muy primitiva, los humanos somos muy primitivos todavía, sin importar cuanta tecnología tengamos. El acoso y la manipulación son resultado de lo primitivo que es el humano, así que la mejor manera en que podemos actuar ante ello, es evolucionar nosotros. Volvernos tan inteligentes, pero al mismo tiempo tan compasivos, que podamos comprender lo que está sucediendo en la psique de la persona que está intentando manipularnos. De este modo podemos sentir compasión por ella, pero al mismo tiempo podremos mantenernos lo suficientemente firmes e incluso agresivos, para no permitir ser usados. Hay muchas técnicas para conseguirlo y de eso se tratan algunos de mis vídeos y publicaciones en los Blogs, pero la actitud de la que estoy hablando es lo más importante.

-         ¿Cómo aconsejas integrar el autoconocimiento en las artes marciales?

-         Veo que hay muchos jóvenes que se sienten atraídos por la parte agresiva de las artes marciales. Les atraen los golpes, las patadas, los movimientos, la pelea, y no está mal, sin embargo, eso es solo una etapa. Yo creo que deberíamos comprender que nuestro deseo por lo violento es una conducta animal que debemos aprender dominar. En otras palabras, cuando somos jóvenes y nos sentimos atraídos por la violencia… sí, debemos satisfacer ese deseo para no reprimirlo, pero una vez que nos hemos probado como peleadores o campeones, debemos evolucionar y buscar alcanzar equilibrio interior, aprendiendo a dominarnos y a dominar a un adversario con la mente, con nuestra inteligencia.
      El entrenamiento físico de las artes marciales no debe ser una finalidad. En internet me encuentro a mucha gente que me dice: “Yo ya soy campeón, tengo muchas medallas y trofeos, pero me siento vacío, siento que me falta algo y no sé qué hacer”. Bueno, esas personas ya empiezan a darse cuenta de lo que estoy diciendo, saben que les falta esa parte intelectual y espiritual, y el siguiente paso es empezar a alimentar eso.

-         ¿Qué cualidades o actitudes mentales destacarías a tener por todo aspirante marcial?

-         Yo lo resumiría a LA DISPOSICIÓN. Estar dispuesto a aprender, estar dispuesto a hacer lo necesario para tu crecimiento. Es muy común que un aspirante vea una película de artes marciales, se emocione y al día siguiente se vaya a inscribir a un Dojo, pero de eso a tener el carácter y la auto disciplina para seguir adelante, es muy distinto. Cuando las dificultades surgen, cuando te es difícil venir a entrenar porque no estás de ánimo o cuando tienes problemas de cualquier índole, allí es donde se ve “de qué estás hecho”. Hay muchos alumnos que me dicen: “Voy a dejar de entrenar porque me dejó mi novia y estoy deprimido, o porque tengo problemas conyugales, o porque se murió mi Mamá, porque no tengo dinero”… etc., etc. Y yo les digo: “Precisamente por eso, ahora es cuando necesitas más el entrenamiento. Esta es tu prueba, este es el momento en que le vas a sacar más jugo a la práctica marcial, ahora es cuando te vas a hacer duro”. Yo hacía eso ¿sabes? Cuando murieron mis padres, entrené más duro, cuando sufría de desamor, entrenaba más duro. Cuando no tenía dinero, me llenaba de coraje y lo conseguía, porque me metí en la cabeza que nada debía interrumpir mi crecimiento. Así que yo creo que esa es la mejor actitud mental que puedes tener como aspirante: Decidir que nada te va a detener, pase lo que pase.

-         A veces se derrota sin vencer. El TAO insiste en la suavidad para vencer lo fuerte y rudo. ¿Cómo lo enfocarías tanto en la práctica marcial como en la vida cotidiana?

-          En las artes marciales, la suavidad está representada por técnicas como las que se hacen en el Aikido, donde en vez de luchar con fuerza bruta, absorbes la fuerza, trazas un círculo y mandas volando a tu oponente por los aires para que se lastime con su propia fuerza. Las llaves serían otro ejemplo.
      Un nivel más alto de suavidad en el combate, es cuando eres capaz de utilizar tu inteligencia para ganarle a un oponente más fuerte, ya sea usando tus palabras, o estableciendo una estrategia que lo venza.
En la vida diaria, yo creo que la suavidad radica en relajarnos. Estamos demasiado habituados a creer que solo el trabajo arduo trae resultados, pero no es así. Los resultados llegan del trabajo enfocado. De las estrategias y las decisiones inteligentes en donde obtienes más con menos, y mejores resultados con menor esfuerzo. Esta es de hecho una máxima del Judo: “Máximo de resultados, mínimo de esfuerzos”…

-         ¿Cómo alimentar la motivación y la constancia en cualquier tipo de disciplina?

-         Tienes que tener un “Por qué” muy grande. Tienes que tener una razón lo suficientemente grande, una recompensa lo suficientemente “jugosa”, como para que estés dispuesto a hacer todo lo que sea necesario por conseguirlo; pero al mismo tiempo, debes adorar la disciplina por la disciplina misma. Entrenarte duro no debe ser aburrido, al contrario, debe ser muy divertido e interesante. ¿Nunca saliste con una chica que te gustara tanto, pero tanto, que estuviste dispuesto a hacer cosas locas por ella? Yo tenía una novia que me gustaba tanto, que estaba dispuesto a acompañarla a su casa del otro lado de la ciudad. Recorría la ciudad entera. Viajaba 2 horas de ida y 2 de vuelta, con tal de estar ese tiempo con ella. Del mismo modo, debes estar enamorado de las artes marciales o de la disciplina que estés practicando. En el caso de la espiritualidad, debes saber muy bien que hay detrás, qué es lo que quieres obtener, para que no te moleste hacer tus prácticas diarias, aún si nadie te lo exige. Por eso suelo decir que la mejor disciplina es la Auto Disciplina, aquella en la que no tienes que darle cuentas a nadie. Aquella que haces por ti mismo, y para alcanzarla, debes estar muy “enamorado” de lo que quieres conseguir. Yo recomiendo mucho leer biografías o ver películas biográficas. También recomiendo mucho soñar, alimentar el sueño. Quienes se quedan en el camino, son aquellos que dejan de creer en sus sueños.

-         ¿Cómo enfocas la meditación? ¿La recomiendas a todo el mundo?

-         ¡Por supuesto! Si por mi fuera, mandaría a implementar la meditación como una materia más en la escuela, para los niños. Yo veo la meditación de este modo…

Para mí la meditación solo es un medio para limpiar mi mente del apego al mundo físico. Lo que realmente somos, es un hermoso ser de energía no física, extensión de la fuente que crea mundos. Cuando medito lo siento. Llego a un punto en que mi cuerpo se adormece y dejo de sentirlo. No siento mi cuerpo, no hay pensamientos en mi mente, y sin embargo estoy consciente de que sigo vivo, de que soy una consciencia que existe y sabe que está aquí. Cuando contacto con esta parte no física de mí, me siento súper poderoso, invencible, imparable, pero al mismo tiempo amoroso y compasivo. Siento equilibrio natural. Todo lo entiendo súper claro. Veo con toda claridad el milagro hermosísimo que es la vida y nada más tengo ganas de regocijarme en ese estado. Cuando vuelvo al mundo físico, me puedo traer parte de ese estado de entendimiento al plano material. Con el pasar de las horas, el mundo físico y las cosas que suceden a mi alrededor, me hacen olvidar ese estado y dejo de ver lo milagroso de la vida, para volver a caer en un estado de “piloto automático”, donde todo es monótono y aburrido. Entonces necesito meditar de nuevo para volver a limpiarme de todo eso. Para mí, meditar es como “bañar” a mi ser puro y limpiarlo de pensamientos, ideas, apegos e identificaciones que nada más me confunden. Así es como enfoco la meditación.

-         ¿Cómo manejarse con el miedo ante, por ejemplo, un combate de artes marciales?

-         El miedo que sentimos antes de una pelea, es un mecanismo de supervivencia. Tu instinto percibe que corres peligro de salir lastimado y te avisa a través del miedo, que tengas cuidados. Yo digo que lo mejor es ver el miedo como una alarma del instinto. Así que lo que hay que hacer es aprender a apagar la alarma y esto se logra respirando y trayendo toda la atención al tiempo presente. Es como decirle a la alarma: “Sí, sí, ya te oí, ya sé que hay peligro, ya estoy a cargo y bajo control, ahora apágate”. Lo siguiente, es “jalar” una emoción intensa. El enojo es muy bueno, la furia, el coraje. Esas emociones te dan poder y son cercanas al miedo. Es fácil escalar del miedo al enojo y el enojo es una emoción más poderosa. Si te quedas en el miedo, te congelas, pero si estás enojado, tienes fuerza. Yo sugiero entrenar esto en la clase. Hay que aprender a sentir un poco de furia durante el entrenamiento, pero mantenerla también bajo control. En otras palabras, hay que sentir furia, pero no estar enojados, ¿me explico? Si hacemos esto correctamente, surge el espíritu, el ser de energía no física, y él, entiende todo a una mayor velocidad, sabe cómo defenderse, sabe qué decir y no siente miedo. Por eso la meditación es tan importante en las artes marciales. Sin la meditación, es muy difícil acceder a este estado en donde el espíritu esté presente al pelear y entonces no haya miedo. Yo suelo decir que en el piso de debajo de nuestra consciencia hay un animal instintivo. Este animalito es miedoso y primitivo. Pero arriba, hay un ángel poderoso y esplendoroso. Cuando nos sentimos amenazados, es el animalito instintivo el que se siente amenazado y de hecho, él no es el más adecuado para defendernos, lo es el ángel. Así que hay que aprender a llamarlo para que él se haga cargo de una agresión. Y no solo de una agresión, deberíamos ser capaces de llamar a nuestro ángel interno constantemente para que os ayude. De eso se trata la espiritualidad.

-         ¿Qué hubiera sido de Mario Neri sin las artes marciales?

-         Yo creo que soy un espíritu muy fuerte. Si no hubieran aparecido las artes marciales en mi vida, me habría buscado algo parecido para entrenar mi espíritu y hacerme más fuerte. Las artes marciales son hermosas y estoy muy agradecido de haberlas conocido, pero solo son un medio, un escenario para entrenar a mi ser interior. Del mismo modo, creo que hay guerreros de la vida en todas partes, y en muchas áreas de la vida.

-         ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

-         Me muero por escribir. Los últimos 7 años de mi vida han sido de arduo trabajo interior, y me muero por empezar a compartir con otros mis hallazgos personales durante esta travesía. Sin embargo, hay muchas cosas que deben configurarse en mi vida para que pueda sentarme a escribir a mis anchas como deseo. Y algunas de las cosas que deben configurarse es: tener una enseñanza formal de artes marciales a través de internet.
      Empecé subiendo vídeos y escribiendo un poco en mis blogs, con la intención de encontrar más locos que pensaran como yo. Ya los encontré. He encontrado a mucha gente que ve las artes marciales y el trabajo con uno mismo más o menos con el enfoque que yo tengo.
Interactúo constantemente con todas estas personas, y muchas de ellas me han estado pidiendo que ya suba vídeos con una enseñanza ordenada, tanto físicamente, como de todo lo espiritual. Ordenar toda esta enseñanza y conceptualizarla, me ha estado tomando mucho tiempo, pero creo que ya estoy listo para empezar a hacerlo. De hecho, este mismo mes, ya empezaré a filmar en un estudio profesional esta enseñanza. Le hablaré a la cámara y le daré la clase a la cámara, para ofrecerles una experiencia más “virtual”, más personalizada a mis alumnos a distancia, a través del vídeo.
Esta nueva plataforma la vamos a lanzar a través de un Canal Privado de Youtube, que pensamos inaugurar en enero de 2015. Una vez que tenga esta plataforma andando y tenga a un grupo de profesionales a cargo de la edición y la publicación de estos vídeos, entonces podré empezar a escribir. Eso es lo que tengo en puerta ahora. De allí en fuera, pues seguir con la clases presenciales y seguirme preparando para albergar cada vez a más maravillosas personas de alumnos, como las que se me acercan cada vez más y más.

-         ¿Algo que quieras expresar libremente?

-         Sí, quiero decirle a los jóvenes que luchen contra la tendencia a sentirse menos. Veo que está muy arraigado en el mundo el sentirnos no merecedores, “achicarnos” y sentirnos  no merecedores. Me cuesta a veces mucho trabajo hacer que mis alumnos jóvenes sientan confianza en ellos mismos. Yo creo que esto se debe a que somos educados por personas que están asustadas o enojadas, o ambas, y nos transmiten sus miedos. Veo que a la gente le cuesta trabajo creer que puede hacer cosas grandes. Veo que hay mucha gente insegura por todas partes, que se sienten incómodas si tú eres seguro de ti mismo. Por eso les digo que luchen contra eso. Si quieres lograr tus sueños, si quieres lograr una vida esplendorosa y maravillosa, debes creer en ti mismo, debes creer que puedes hacer cosas grandes, y debes aprender a lidiar con todas las personas inseguras que tratan de robarte tus sueños o que intentan hacerte desistir. Ese sería mi mensaje final.

-         ¡Muchísimas gracias por esta entrevista Raúl! También quiero felicitarte por tu libro, por tu maravilloso blog y por fomentar este tipo de información que es de tanto beneficio para los demás. Bendiciones a ti, a tu familia y a todos los que lean esto.
           ¡Namasté!


     Gracias a ti, querido Mario, por toda tu aportación y por seguir difundiendo sin cesar un genuino desarrollo y un modo final de ser. Desde este blog, y junto a todos los seguidores, te deseamos lo mejor en tu camino de indagación y que podamos seguir disfrutando de tus enseñanzas.
     ¡Namasté!
 
http://4ryu.com/1007275_Que-quieres-aprender-hoy.html
https://www.youtube.com/user/kmsensei
4ryu.mneri@gmail.com

lunes, 10 de noviembre de 2014

El error.

 
 El error es la parcela censurada del equívoco. Su sola pronunciación ya hace clasificar la palabra en una dimensión de fatalidad y prejuicios negativos.
    El ser humano, en su intencionalidad y quehacer, dispone de diversas vías para desarrollar y desarrollarse. Unas son más acordes y diestras, y otras, se alejan de ser acertadas.
    Se achaca el error a la fatalidad, lo injustificable y lo contrario a la eficiencia. Una vez cometido el error, se busca al responsable directo y, en muchos de los casos, se penaliza o reprime al sujeto. A veces, el error, ha llegado a ser tachado de pecado, generando con ello el exceso de culpa. Nos educan para evitar el error, cuando en el fondo, es principio de aprendizaje.
    El error repetitivo es negligencia, pero el ocasional y fortuito, oportunidad de crecimiento. Sin error no puede haber un reconocimiento para descartar. Saber todo de antemano sería un suicidio psicológico y alimentaría el enaltecimiento del ego. Si no existiera un margen para errar, nuestras acciones estarían predestinadas y sus conclusiones determinadas.
    Eso que en un principio parece liberador, no es más que la construcción de una burbuja invisible de seguridad, sustentada por nuestra creencia ciega de lo que consideramos perfección. Errar es de sabios, pero lo es más si se le incorpora nuestro grado de consciencia.

    El error produce rechazo, aversión, y precisamente por miedo nos preocupamos más de no caer en el error que de realizar algo bien. Desde pequeños nos inculcan lo que es erróneo, dejando en nosotros la huella de la reprimenda. La educación dada reprime el error, convirtiéndolo en un saco donde entra la falta de atino en la acción, la torpeza o los condicionantes en nuestras cualidades a desarrollar. Todo ello genera inseguridad en la persona, viendo el error como algo catastrófico sin intuir que es fundamental para el crecimiento y desarrollo.
    Si cuando debemos optar, todas las puertas fuesen válidas, caeríamos en un sueño psicológico lejos de acrecentar nuestra capacidad de elección basado en nuestra experiencia, el discernimiento, el descarte de lo que menos nos interesa, y el factor clave, reconocer la que ya hemos abierto en otras ocasiones y nos perjudica. El error, una vez convertido en factor transformativo, es el recordatorio, el historial que nos permite ir por delante para reconocer la acción negligente y menos diestra.
    Pero no podemos pensar que los errores se agotan. Si fuera así, deberíamos plantearnos si estamos arriesgando lo suficiente, viviendo con coraje -sin perder la prudencia-, o por contra, nos hemos estancado y cobijado en un punto por miedo al fracaso. A mayor valentía, mayor posibilidad de error, porque las posibilidades se configuran por lo acertado o lo erróneo, dependiendo de cómo lo interpretemos y cómo procedamos a la ejecución y desarrollo.

    Tener miedo al error es evitar la vida en su conjunto. En el momento en que demos un paso se abre la hipótesis de si es o no lo correcto. Por ello, también debemos ampliar nuestra visión para no tender a clasificar tan rápidamente y dejar fluir los acontecimientos para observar cómo se van resolviendo sin etiquetar tajantemente. Lo que puede parecer un error puede convertirse en una bendición, y viceversa.
    La sabiduría no es ausencia de error, sino lucidez para detectarlo cuando se produce, reconducirlo y transformarlo conscientemente. Eliminemos nuestros juicios y estemos en apertura con el error. Que se convierta en un huésped puntual que sabemos recibir. Veamos qué puerta ha quedado abierta para que pudiera colarse, y despidámoslo con la mayor de las amabilidades. Si fallamos cien veces, tendremos el conocimiento de cien maneras que no debemos volver a hacerlo. El acierto está sumergido en las profundidades de lo idóneo, y se accede atravesando las capas de errores, que tan sólo nos guían para escarbar más en profundidad.

    En la búsqueda interior, el rastreo de implica toparse con el error una y otra vez, desviarse de la senda en más de una ocasión, pero el buscador, con ánimo firme, amiga con su lado más inclinado a errar para darle las gracias por reorientarle de nuevo hacia su dirección de autoconocimiento